Los Alcornocales: Rio de la Miel
El
Parque Natural de los alcornocales está dividido entre Cádiz y una pequeña
parte de Málaga. Comprende el nacimiento de numerosos ríos como el Guadalmesí y
el Hozgarganta, en los que son frecuentes los angostos valles fluviales
llamados “canutos”. Es uno de los bosques más extensos y mejor conservado del
planeta. Su cercanía con África lo convierte en un paso importante de Europa de
aves migratorias por el Estrecho de Gibraltar. El parque posee muchos parajes
para perderse en sus majestuosos bosques de helechos y sitios mágicos, como el
poblado de La Sauceda con la Laguna del moral, y el Pico del aljibe de fondo, o
el paseo por el Río de la Miel, aquí comentado.
Elegí esta maravilla de
recorrido por estar recomendado para personas de cualquier edad, y en especial
para niños, que son los que más disfrutaron, pues a pesar de no ser un trayecto
largo, no deja indiferente a nadie con sus saltos de agua y espesa vegetación,
tan cerrada que nos transporta a la época de los dinosaurios.
Como en todas las salidas, nos reunimos en el lugar de
costumbre. Después del desayuno en una barriada cercana a Algeciras, nos
adentramos en el carril que nos conduciría al río, pasando antes por el Molino
de Escalona, actualmente funcionando, cercano a un puente estilo medieval, tras
el cual empieza el auténtico recorrido. A partir de aquí, el río es el
verdadero protagonista; contemplamos diversas pozas verdes turquesas en las que
es posible descubrir el galápago leproso (mauremys leprosa), ya casi extinguido
en muchos de nuestros rios por la contaminación y la mano del hombre.
Atravesamos un frondoso bosque de galería en la que no faltan esas maravillas
naturales de flores, como el rododendro, y aves, como el llamativo coloreado
Martín Pescador (alcedo attis). No faltó, al cruzar el río, a mediado del
recorrido,
algún resbalón con el consiguiente pequeño remojón,
sin dolorosas consecuencias. A medida que el camino se fue haciendo más
estrecho, el río se encajona, produciendo una impresionante cascada a cuyos
pies reposa una inmensa y sosegada poza de agua, rodeada de helechos, musgos y
plantas acuáticas. El paisaje invita a la fotografía. El salto de agua conocido
con el nombre de La Chorrera, el alto grado de humedad reinante y el paisaje
selvático del entorno causaron en los visitantes una viva impresión, el cual
fue aprovechado por algunos de nosotros para bañarse y de paso darse un
descanso con un pequeño atracón de comida. A la vuelta, después de beber agua
fresca en la fuente de Las Niñas, nos topamos con una romería, en la cual nos
invitaron a
degustar la tradicional paella, terminando el día en
este majestuoso parque en el que hay muchas maravillas por descubrir, y en el que
creo que la gente que lo visitaron por primera vez salieron satisfechos por lo
que vieron.
Sin lugar a dudas, el Río de la Miel, nombre que le otorgaron los árabes por la dulzura de sus aguas, constituye uno de los entornos de mayor valor ecológico del Parque Natural de los Alcornocales. Con la mente llena de recuerdos de las cosas que habíamos visto, iniciamos el regreso hacia Málaga, con la idea de volver para visitar otros lugares de este parque que algunos en antaño bautizaron como “El Bosque Encantado”, nombre apropiado para esta fantasía de lugar.
Texto y fotos: Manolo Manzanares