NUESTROS BOSQUES Y SU ACAMPADA EN ELLOS

 

Quienes viven cerca del bosque consideran que los árboles son grandes consumidores de agua que la aspiran y evaporan, pero lo cierto es que los bosques se anteponen a la desertificación y mejoran la calidad del agua. Son el hogar de muchas de nuestras especies. La vegetación es la base de la alimentación de pequeños roedores. Los insectos se esconden en la hierba y el suelo esconde a los pequeños reptiles. Nuestro felino más amenazado el Lince Ibérico también encuentra su sustento en el bosque, a la vez que se siente amenazado por grandes predadores, como el Águila Imperial o el Lobo.

El contacto con la naturaleza es una necesidad que no hemos perdido a pesar de nuestros hábitos cada vez más urbanos. Este sentimiento que nos atrae hacia los espacios naturales tiene su reflejo en la cantidad creciente de personas que invierten parte de su tiempo libre en desplazarse a la montaña, los ríos o los embalses.

Adentrarnos en el corazón de un bosque es un viaje a lo más profundo de nuestra alma. El contacto con la naturaleza nos ayuda a reconciliarnos con el entorno y con nosotros mismos.

En los bosques y riberas de los ríos, algunos de nosotros pasamos nuestra niñez y vivimos momentos inolvidables, porque todo aquel que ha frecuentado el bosque y se ha sumergido en su atmósfera de soledad y en silencio, conoce ese sentimiento, roto en alguna ocasión por alguno de sus habitantes acercándose lentamente a nosotros cuando llevamos horas sentado o tendido envuelto en el entorno. Así, de cuando en cuando es aconsejable estar y regresar sin otra compañía que la de nuestros pensamientos.

Hace muchos años que la humanidad protege a los bosques para su conservación. Es éste un valioso regalo para la generaciones del futuro que estamos obligados a preservar.   ¿Y su acampada en ellos?

Dormirse, dándole antes las buenas noches a las estrellas. Despertarse con la claridad del amanecer y contando con vecinos llamado ruiseñor, alcornoque o río. Son sensaciones que se pueden vivir durante una acampada al aire libre, pero esta actividad exige un respeto extremo por el entorno.

Aquellos indios Sioux o Cheyennes que salían en las películas han tenido ligado su existencia a campamentos y se le ha reconocido una sabiduría y encanto especial del contacto con la naturaleza.

Muchas personas que hoy día cogen la mochila y acampan en el interior de un bosque o al pie de un río o un lago, convendría que antes de partir hacia una acampada la primera cuestión que deberían resolver seria el porqué y dónde queremos ir. Servirnos del campo como morada, significa olvidar muchos factores que pueden perturbar la paz natural (ruido, detergentes, residuos....).Por lo tanto la principal cuestión que ha de prevalecer al salir de acampada es el ecológico. Cuando se abandone la zona hay que procurar que nada ha de delatar que allí estuvo acampado nadie.

Otra modalidad de acampada seria la de plantar la tienda en una finca o terreno cercano a una casa particular de un pueblo, donde mediante un acuerdo económico con el propietario se puede disfrutar del encanto natural y rural a la vez.               

En cualquiera de los casos siempre conviene llegar de día al lugar elegido, para así cerciorarnos  de que la tienda queda enclavada en el lugar adecuado.    

En otro extremo de acampadas solitarias está pasar la noche arropados en el saco de dormir, aunque habría que buscar un resguardo para defendernos de la lluvia, el viento u otras inclemencias.

Pocos lugares quedan en nuestro territorio donde practicar la acampada libre y siempre que ésta sea posible se debe contar con la autorización de la Consejeria de Medio Ambiente, Ayuntamiento o particular afectado, así que para no llevarte el chasco de ir cargado con la tienda de campaña a un lugar determinado y encontrarte con que la acampada en el mismo está prohibida, he aquí una relación de algunas zonas de acampadas libre de la provincia que no obstante, necesita un permiso de la entidad pública que lo gestiona.

    Permiso : Junta de Andalucía / Medio Ambiente

 

El Burgo : Los Sauces, en el Parque Natural de la Sierra de las Nieves.

Canillas de albaida : La fábrica (antigua fábrica de luz).

Málaga : Torrijos ,en el Parque Natural de los Montes de Málaga.

 

    Permiso : En los Ayuntamientos de los pueblos.

 

Nerja : En parajes como La Fuente de Esparto o La fábrica de la Luz en el rio Chillar. Periana : Junto al pantano de La Viñuela.                      

Monda  : La Alpujata.

Sedella : Las llanadas de Sedella o en el paraje de Cuascuadra.

Riogordo : En el cortijo de Auta  y en la zona de los Tajos de Gómez.

Alcaucin . En el cortijo del Alcázar, en el Parque Natural de Sierra Tejeda y Almijara.

Canillas de Aceituno :La Rahige, junto al río Almanchares y en paraje de La Rábita.

Alfarnatejo : En los Tajo de Gomer.

Alfarnate : Los Pinos del Ejido y en él Cerro de los Castillejos.

Ojén .: El Cerezal.

Guaro : Junto a Río Grande ,en la zona de la Ermita de San  Isidro.

Frigiliana : En la zona llamada Pozo Viejo, junto al río Higuerón.