SIERRA DE GRAZALEMA (1ª parte): Así se formó
El Parque Natural de la
Sierra de Grazalema se localiza entre las provincias de Cádiz y Málaga, en la
zona más occidental de la Cordillera Bética. Sus alturas se sitúan entre los
600 y los 1.600 metros, y presenta formaciones espectaculares como la Garganta
Verde, el complejo Hundidero - Gato, la cueva de la Pileta o el Salto del
Cabrero.

El conjunto de sierras y
depresiones que forman el entorno de Grazalema se originó como parte del
conjunto que forman las cordilleras Béticas. Esta barrera montañosa que ocupa
todo el sur de la península se levantó hace unos 20 millones de años, cuando la
placa africana colisionó con la ibérica ( entonces separada de Europa),
produciendo una serie de plegamientos que dieron lugar a los Pirineos, parte de
la cordillera Cantábrica, el Sistema Ibérico y las Béticas (que se extienden
hasta Baleares).
Gran
parte de las cordilleras Béticas está formada por materiales marinos, como
calizas, que el plegamiento levantó del fondo de los mares dejándolos emergidos
y a alturas considerables. Posteriormente, este conjunto de montañas fueron
fracturadas por numerosas fallas. Las fallas son fracturas que afectan a a
extensiones más o menos grandes de terreno y que producen un deslizamiento de
un bloque del terreno con respecto a otro. Este deslizamiento se produce a
favor de un plano más o menos inclinado, de modo que, al final, un bloque queda
hundido con respecto al otro.

El modelado final de la
región lo produjo la acción de las aguas. La naturaleza carbonatada de una gran
parte de los materiales que forman el sistema (las calizas están hechas
predominantemente por carbonato cálcico) favorece fácilmente su disolución
dando un modelado kárstico característico de muchos lugares de estas sierras,
como ocurre en Grazalema. La caliza y otras rocas carbonatadas como las
dolomías se disuelven por la acción del agua cargada de dióxido de carbono
(CO2). Esta disolución es la única causa de las formas tan espectaculares de
los terrenos calizos: fracturas que se van desarrollando hasta formar profundas
simas, galerías subterráneas que al agrandarse forman cuevas, y
depresiones rellenas de materiales arcillosos denominadas dolinas..
Finalmente,
los ríos y su acción erosiva completaron el modelado actúal del paisaje.
En
muchos puntos de las sierras de Grazalema podemos encontrar manifestaciones de
todos estos acontecimientos. Así, las formaciones kársticas, son abundantes por
todo el macizo, como por ejemplo, en las cimas de la Sierra del Pinar. Diaclasas
(grietas formadas en la superficie de las rocas calizas por disolución de
éstas) y dolinas dan lugar a paisajes exclusivos y espectaculares.
Las dolinas, también llamadas torcas
(de ahí el nombre de torcal), se forman por agrandamiento por disolución de
puntos donde coinciden distintos planos de fracturación, o bien por
derrumbamiento de la parte superficial sobre un fondo que ya estaba muy
excavado. En los macizos calcáreos, las aguas que se infiltran van disolviendo
y originando simas cada vez más profundas. Cuando la disolución es en horizontal
se forman galerías subterráneas que, si el proceso continúa, se agrandan y unen
hasta formar cuevas. Así se formaron las cuevas de la Pileta, importante por su
patrimonio prehistórico, y las del complejo Hundidero - Gato.
La
gruta de La Ermita, en la Garganta Verde, con sus formaciones de estalactitas
que siguen el trazado de las diaclasas, tiene también un origen similar. En
esta gruta parte de su encanto radica en
los colores rosáceos y verdosos del techo y de las estalactitas; éstos
se deben a la presencia de óxidos de hierro y de algas Cianofíceas. La Garganta
Verde es un cañón de casi 400 metros de profundidad, que sirve de desagüe único
de la Sierra del Pinar, y que se ha formado por la acción de las aguas del río
Bocaleones, que ha ido excavando en profundidad sobre un lechos de dura calizas
y dolomías a lo largo de miles de años.

Otra formación muy
llamativa de Grazalema es el Salto del Cabrero, llamado así porque, según
cuenta la leyenda, un cabrero del lugar, en un alarde de destreza dio un salto
de una pared a otra sin derramar una gota de leche que llevaba para su hijo
enfermo. El Salto del Cabrero es un espectacular cortado, cuya visión es
perfecta desde el Puerto del Boyar; tiene
80 metros de altura y 50 metros de anchura y su origen es la presencia
de dos fallas paralelas que atraviesan la Sierra del Endrinal en dirección
Norte - Sur, y que han producido el hundimiento del bloque central de la cima.