HACE
AHORA UN AÑO
Hace por estas fechas un año, que
comiamos jamón y bebíamos buen vino en un ambiente agradable. Una chimenea
encendida y mucho frío fuera, como debe de ser. Por estas fechas, caminábamos bajo cientos de estrellas y una
luna radiante que marcaba el camino, hace ahora un año. Por una de estas
noches, ahora hace un año, sentados en la madrugada, mirábamos los resplandores
lejanos de la ciudad a nuestros pies. Guantes, gorros e incluso alguna manta
para sobrellevar los pocos grados que allí arriba, en los Montes de Málaga,
traen las noches de Diciembre.
Son momentos que quedarán recogidos
en el album de recuerdos de muchos de nosotros. Igual que otros muchos momentos
que después se han ido sumando a ese album recopilatorio, cada vez más gordo,
que empieza a ser la historia de El
Caminante.
Ese dia en Contadoras éramos algo más de veinte. Desde entonces nuevos amigos
se han ido sumando . Y el grupo de los que caminan (unos más otros menos) se ha
hecho mayor. Recuerdo salidas, al principio, en las que íbamos seis o siete;
ahora raramente somos menos de diez o doce.
Nuestro grupo sigue siendo un grupo
joven, pero empieza a crecer. Por eso, empieza a haber variedad. Pero en
cualquier caso, no se debe olvidar que el punto de unión de esa variedad, lo
que nos consolida como grupo, es una cosa: el gusto por el senderismo, y esto
es lo que debe guiar nuestras actividades.
Muchos son los senderos que se han
añadido al libro de ruta de El Caminante.
Algunos de estos han sido duros como la subida al Torrecilla o la Maroma,
pero otros han sido dulces y olorosos (Colmenar, Almáchar...).
A lo largo de este año hemos
intentado rutas que fueron sólo eso, intentos; como la del Lucero, en cuya subida, la que esto suscribe se perdió por méritos
propios.
En este año, hemos alimentado a los
jabalíes y zorros de Cazorla, que
desde que estuvimos nosotros están más gordos y más mansos. Hubo quien,
incluso, quiso dejar algo de sí mismo en tan maravilloso paraje en forma de
jugos gástricos y algo más...
Durante este año, nos hemos bañado
en las calientes aguas sulfurosas de Alhama, a la apetecible hora de las doce
de la noche. Hemos recorrido los caminos del Chillar,del Higuerón y de
otros maravillosos senderos de agua. Nos hemos bañado, en la Sierra de las Nieves, bajo el estruendo
y el golpeteo sobre nuestro cuerpo de
las aguas desplomadas de una catarata.
Casi nos hemos muerto de frío en la
noche que ascendimos a los vientos helados de la Maroma. Viajamos por las interioridades de Grazalema en tren, el único elemento humano que se adapta
perfectamente al paisaje del lugar. Nos integramos y nos dejamos llevar por su
estela, que corta en dos mitades el valle. Vimos el lugar que antes recorrimos
caminando, ahora desde el interior del tren, el cual va dejando como única
huella de su paso el sonido sordo y cada vez más lejano de su traqueteo.
Montamos (y algunos cayeron, también) en bicicleta, por la ruta verde de Olvera.
Pero también comimos y bebimos a la
luz de las velas de la Luna Mora de Guaro. Y también, como no, disfrutamos
de la luna mágica de Málaga en la noches moras del Moliere.
Estas son sólo algunas de las
historias que forman parte de nuestro album. Seguiremos sumando otras muchas a
este libro que recien acabamos de empezar.
Nos vemos en cualquiera de los
caminos de nuestra tierra. Hasta pronto.
Conchi